José Manuel Castillo, director Noticias A Tiempo. Whatsapp: 8098160105, josemlct11@hotmail.com. Santiago, República Dominicana.

viernes, 12 de agosto de 2016

Gestión municipal

GRISBEL MEDINA R.
sonriete_gris@hotmail.com
Fuente, Listin Diario

El ayuntamiento es la mano más cercana que tienen las comunidades. Es con justicia que el gobierno local tiene una lista de responsabilidades para los municipios a los que se deben. En estos días de transición, Santiago padece con mayor crudeza la dejadez de su gobierno local. Solo hay que atravesar el El Ejido rumbo al Estadio Cibao. “Más sucios no podemos estar”, se queja Augusto Plard, un puertorriqueño adoptado en la ciudad cuya hidalguía fue arrebatada por la política y desfalcos de carácter permanente.

En pocos días los municipios estrenarán autoridades. Por esta razón la Fundación Solidaridad junto al Centro Integral para el Desarrollo Local (CIDEL) organizaron un seminario para hablar acerca de Políticas Municipales para la Equidad de Género, donde sentó en una misma mesa a organizaciones de la sociedad civil junto a alcaldes, vicealcaldesas y regidoras electas. El objetivo: que las nuevas riendas de los gobiernos locales no sean nidos para el “boroneo” sino asambleas donde prime la verdadera representación y las políticas públicas en favor de la ciudadanía.

Para empezar, que las vicealcaldesas no estén supeditadas a las dádivas y tareas secundarias y que el 4 por ciento del presupuesto realmente se aplique en educación, en asuntos de género y salud. Adicionalmente, que los ayuntamientos no sean haciendas de partición cada cuatro años y que la sociedad civil no sea un ente pasivo ante los mandos centralistas y autoritarios que han dominado hasta hoy.

En otros países, los ayuntamientos auspician programas dirigidos a la niñez, adultos mayores, juventud. Son salvaguardas de la salud de las comunidades a las cuales sirven. Aquí creemos que auspiciando talleres de manualidades o de cocina, se “ayuda” a la población femenina. Como dice la trabajadora social Mildred Matta “una canastilla no ofrece cambio ni crecimiento. Un curso de oratoria sí es estratégico, para que las mujeres de las comunidades aprendan a manifestarse”. Ahí está el reto.

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