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viernes, 9 de enero de 2026

ADOCOC alza la voz: Cuando el amor se enfría, la niñez sufre


Servicios/Noticias A Tiempo 

“Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.”

(Salmos 82:3)

Como sociedad, no podemos seguir avanzando sin detenernos a mirar el dolor que hoy nos interpela. El caso de la niña Brianna Genao ha sacudido la conciencia nacional y nos enfrenta, una vez más, a una realidad dura y alarmante: la niñez está siendo vulnerada, y con ella, se hiere el corazón mismo de nuestra nación.

Hablo como Presidenta, en representación de la Asociación Dominicana de Comunicadores Cristianos (ADOCOC), pero también como madre, abogada y como una profesional que trabaja desde hace años con la niñez y la defensa de sus derechos. Hoy no hablo solo desde una función institucional; hablo desde el corazón, consciente de que callar ante el dolor de un niño es también una forma de injusticia.

La desaparición de Brianna Genao, reportada el 31 de diciembre desde su hogar materno, y las informaciones ofrecidas por las autoridades sobre un crimen atroz presuntamente cometido desde su propio entorno familiar, nos llenan de dolor, indignación y profunda preocupación. El hecho de que su cuerpo aún no haya sido encontrado mantiene abierto un clamor de justicia que pesa sobre toda la nación y que también sube delante de Dios.

*Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.*

(Mateo 24:12)

Esta palabra bíblica hoy se hace realidad ante nuestros ojos. El amor se enfría cuando el silencio se impone, cuando se normaliza el abuso y cuando la niñez deja de ser prioridad.

Con responsabilidad debemos decirlo: este no es un caso aislado. En la República Dominicana existen numerosas personas desaparecidas, muchas de ellas menores de edad. Cada nombre, cada historia, es una voz que clama por justicia y una señal de alerta que no puede seguir siendo ignorada ni normalizada.

Durante años hemos confiado en que nuestros hijos están seguros con quienes consideramos cercanos o familiares. Hoy, esa confianza se ha visto dolorosamente quebrantada. Vivimos tiempos donde la maldad se ha multiplicado, la indiferencia ha crecido y el amor se ha enfriado, dejando a nuestros niños expuestos y vulnerables.

Por ello, desde *ADOCOC* hacemos un llamado claro y urgente a padres, madres, tutores y cuidadores: estemos atentos con quién dejamos a nuestros hijos, con quiénes juegan, dónde lo hacen y cómo se comportan quienes los rodean. Enseñemos desde temprana edad que su cuerpo es sagrado, que nadie tiene derecho a tocarles, y que siempre deben hablar, sin miedo, cuando algo no está bien.

Escuchemos sus palabras, pero también sus silencios. No minimicemos señales. No justifiquemos conductas. Proteger a un niño es un deber moral, legal y espiritual. La protección de la niñez comienza en el hogar, se fortalece con la educación y se sostiene con una sociedad vigilante y comprometida.

Como comunicadores cristianos, asumimos la responsabilidad de alzar la voz, no solo como un deber profesional, sino como un compromiso de fe. No hablamos desde el resentimiento ni desde el morbo, sino desde la convicción de que Dios nos pedirá cuentas por cómo cuidamos a los más pequeños.

Este no es solo un mensaje institucional.

Es un llamado humano.

Es una alerta nacional.

La niñez se cuida.

La niñez se honra.

La niñez no se toca.

Lyly Reynoso

Presidenta

Asociación Dominicana de Comunicadores Cristianos (ADOCOC)

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