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jueves, 4 de abril de 2019

Murió en España a los 79 el cantautor Alberto Cortez

El autor de “En un rincón del alma” y “Cuando un amigo se va” estaba internado desde hacía dos semanas.
Clarin
El cantautor Alberto Cortez murió a los 79 años, a raíz de las complicaciones ocasionadas por una hemorragia gástrica. El cantante y poeta había sido internado de urgencia el miércoles 27 de marzo, en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, en las afueras de Madrid.


Cortez había nacido el 11 de marzo de 1940, en la localidad pampeana de Rancul. A los 21 años edita su primer álbum, en una línea musical más emparentada al entretenimiento que a lo testimonial, rumbo que toma a partir de su tercer trabajo discográfico, Poemas y canciones, Volumen 1, en el que interpreta obras de Jaime Dávalos, Pablo Neruda y Atahualpa Yupanqui, a quien dedicará por entero su siguiente LP, Alberto Cortez canta a Atahualpa Yupanqui.

Con su disco Alberto Cortez. El compositor… el cantante, el artista da un nuevo paso que lo posiciona en el terreno de los autores referenciales de la música popular argentina, con canciones que se convertirán en la columna vertebral de su repertorio, y que lo acompañarán durante toda su vida como una inequívoca marca de identificación.

Cuando un amigo se va, Mi árbol y yo, A partir de mañana, Te llegará una rosa, Callejero y En un rincón del alma son algunos de esos títulos, a los que se agrega, en la misma placa, No soy de aquí, un clásico de Facundo Cabral, con quien mantendría una sociedad artítica que quedó registrada en los dos volúmenes de Lo Cortez no quita lo Cabral, publicados en 1994 y 1995, y en los dos de Cortezías y cabralidades, de 1998.

Dueño de un imponente caudal vocal, Cortez utilizó su vocación por el formato de la canción melódica para llevar a su estilo no sólo la obra folclórica de figuras como Yupanqui o Dávalos, sino también piezas como Melodía de arrabal, Mi Buenos Aires querido, Volver y El día que me quieras, en Gardel… Como yo te siento, de 1984.

Radicado en España desde 1964, su decisión de cambiar su nombre origianl, José Alberto García Gallo por Cortez le trajo más de un dolor de cabeza, a partir del juicio que le entabló un cantante peruano que ya utilizaba el mismo nombre. Sin embargo, eso no detuvo su crecimiento artístico, que durante los ’80 se reflejó en el aumento de su popularidad en la Argentina, que se mantuvo durante la década siguiente.

Fue precisamente a mediados de los ’90 que Cortez sufrió un ACV debido a una obstruicción de una arteria carótida que lo puso, según el mismo confesó a Clarín, al borde de la muerte. Tras su recuperación, el artista regresó a los escenarios, y a los estudios de grabación, a tal punto que por entonces dedicó buena parte de su tiempo a la producción de Cortez al desnudo, un combo de cinco CD en el que condensó una retrospectiva de su obra a través de 70 canciones.

El nuevo siglo lo vio sobre los escenarios, especialmente de Latinoamérica, y grabando en formato sinfónico y acústico, mientras sus canciones eran versionadas por otros artistas, entre ellos la banda punk argentina Attaque 77, que grabó su lásico Callejero en su álbum Otras canciones. La internación que derivó en su muerte lo había obligado a suspender una serie de presentaciones en República Domincana y Costa Rica,

Alberto Cortez, quien trabajó también con Mercedes Sosa y con Estela Raval, y que fue definido como “el cantor de las cosas simples”, recibió a lo largo de su carrera incontables permios. Uno de los últimos, en 2015, fue una medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes de España.

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