José Manuel Castillo, director Noticias A Tiempo. Whatsapp: 8098160105, josemlct11@hotmail.com. Santiago, República Dominicana.

jueves, 10 de mayo de 2012

La insolidaridad de la Tarjeta Solidaridad en los campos de Bayaguana (VER VIDEO)

Agustina OzoriaSaturnino Vásquez/Acento.com.do
Es evidente que existe un gran desorden en la asignación de la ayuda social en estas comunidades. Los técnicos podrían explicar esto con argumentos fabricados en oficinas con aire acondicionado, pero en el terreno la verdad llora ante los ojos de Dios.

BAYAGUANA, República Dominicana.- En el Distrito Municipal Trinidad en Bayaguana, Monte Plata, el Programa Solidaridad se ha convertido en una insolidaridad, ya muchos de los vecinos entienden que tener la tarjeta del mismo nombre y recibir tal o cual subsidio es cosa de “suerte”. Lejos de los tecnicismos para medir la pobreza, ellos entienden que la distribución de la ayuda social es injusta. Son pocas las familias que no tienen una queja o mala experiencia con los subsidios que otorga el Gobierno a través del plástico.

En El Tablón, vive Guadalupe Guzmán Sánchez (Lupita), una mujer de 66 años que hace 2 años y 6 meses quedó viuda. Su esposo, Francisco Robles Germán (cédula 004-006432), era beneficiario directo del Programa Solidaridad, recibía el subsidio Comer es Primero (Cep) y, según Lupita, además de los 700 pesos de ese subsidio, a veces le llegaban 1,200.00, es decir, 500 pesos más que ella entiende se lo enviaban para los medicamentos, ya que “era un hombre enfermo”.
Después de  morir Francisco, Lupita estuvo retirando el dinero durante algunos meses, pero llegó la jornada de renovación del plástico, los empleados del Programa Solidaridad le retuvieron la tarjeta y no le entregaron otra. “Eso es personal”, fue la respuesta que le dieron. Por más brinco que ha dado, no le ha valido, ahora no tiene ayuda del Estado, pese a que es el momento de su vida en que más la necesita, pues no tiene al marido y todos sus hijos se han ido y cada quien tiene su propia vida con sus limitaciones.
En Monte Plata, el 73.9% de los hogares son pobres y el 23.4% están en pobreza extrema, y el  Índice de Calidad de Vida (ICV) es de 46.5. A diciembre de 2010, sólo el 64% de los hogares elegibles para recibir Comer es Primero recibían ese beneficio
Ella padece de osteoporosis y cuenta que hay días que no sirve para nada, que ni las pastillas, que le cuestan 600 pesos, le calman el dolor. Vive en una casita humilde con tres de sus nietas (9,7 y 5 años), a quienes su madre tuvo que enviar al campo para poder trabajar, con la esperanza de salir de la pobreza.
Agustina Tejeda, de 70 años, vive en El Guanito -unos 10 kilómetros de mala carretera más arriba de El Tablón-, su esposo tiene 72 años. Ella sufre de diabetes y en una pierna parece padecer de elefantiasis, mientras su esposo sufre de una mano que por temporadas le imposibilita trabajar en el conuquito que tienen. Aunque la censaron hace 7 años y le dijeron que calificaba para la tarjeta y se la  iban a entregar, el plástico nunca ha llegado.
Ahora que estamos en mayo, un afiche de Danilo sí ha llegado a su casa. Le contó a Acento.com.do que la publicidad la colocaron los dirigentes del PLD de la comunidad, pero que todavía no sabe por quién va a votar.
Igual que ella está su hermana, Gabriela Tejeda, de 60 años, sufre de un dolor en la rodilla y el marido es diabético. Fue censada hace 7 años, el mismo día y en el mismo lugar que su hermana, pero nunca ha recibido ni una aspirina. Aspira, cuando menos, a que le den el Seguro Nacional de Salud, Senasa, aunque eso no ayuda de nada donde hay tanta pobreza.
Según datos oficiales del Programa Solidaridad del año 2010, en Monte Plata, la provincia, habían 24,084 hogares con Tarjeta Solidaridad para mayo de ese año, y 3,661 hogares intervenidos por Solidaridad en el 2010 en el municipio de Bayaguana
Martina Jiménez, residente en Trinidad, sufre de hipertensión, ácido úrico, “arenilla” en los riñones y “grasa en la sangre”, y a pesar de que son beneficiarios de Comer es Primero, Bono Luz y recibe el Senasa, se queja de que cuando va al dispensario médico de la comunidad nunca hay medicinas, lo que confirma su esposo, José Altagracia Javier, por lo que ya ni van a la clínica.
Los medicamentos que usa Martina no son muy caros si ella los compra en la botica, pero es que ni para eso tiene, según ella, a veces se compra una tirita de diez pastillas de Clorabet Forte, se las toma, y cuando se acaba suspende la medicación hasta que vuelva a conseguir dinero, es decir, interrumpe el tratamiento.
Francisca Zapata, residente de El Guanito, recibe los 700 pesos de Cep, pero no le está funcionando el seguro de salud de Senasa. Hace alrededor de 6 meses sufrió un accidente de motor y se fracturó la cadera. Por más que ha diligenciado ella y su hija para que el servicio le sea reanudado, no tiene seguro de salud y debe ser operada.

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