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José Manuel Castillo, Director de Noticias A Tiempo.Net, Cont: josemlct11@hotmail.com, Cel 809 816-0105, Santiago, República Dominicana.

miércoles, 29 de mayo de 2019

La pretendida solución cristiana a los abusos sexuales y embarazos en adolescentes

¿Cuál es la salida que brindan los obispos y demás líderes católicos para reducir los embarazos en adolescentes?
Acento
¿Cuál es la propuesta de los pastores evangélicos, que tanto hablan de ética y de valores, para que el país reduzca los embarazos en adolescentes?


Nadie sabe, porque ellos jamás hablan de la forma de hacerle frente a esta epidemia que nos coloca entre los países con más altos índices de embarazos en adolescentes de la región latinoamericana.

¿Cuál es la salida que brindan los obispos y demás líderes católicos para reducir los embarazos en adolescentes?

Ninguna. En algunos casos hablan de abstinencia en la primera relación sexual, y hablan de que las oraciones pueden ayudar a las jóvenes a controlar sus instintos y a conservar la virginidad hasta que puedan alcanzar el matrimonio.

Ninguno de los líderes evangélicos, ni católicos, tienen respuestas ante los desafíos que representa la actividad sexual de los jóvenes y adolescentes a edades muy tempranas.

Y cuando alguien habla de la responsabilidad de la escuela para impartir educación integral en sexualidad, para evitar que las adolescentes se embaracen, y que los adolescentes las embaracen, de inmediato estos grupos religiosos salen a despotricar contra esa propuesta.

Su salida, su propuesta, es que no haya educación sexual en las escuelas, a cargo de maestros y maestras profesionales. Que esa responsabilidad debe recaer en los padres y ministros de las iglesias. Todo el mundo sabe que ni los padres ni las madres hablan de esos temas con sus hijos e hijas, y que los ministros evangélicos y católicos no tienen conocimientos del tema, y cuando lo abordan se adhieren a preceptos bíblicos de hace dos mil años.

¿Donde se educan en sexualidad los jóvenes y adolescentes? La fuente más fácil y de acceso permanente para ellos es la pornografía, disponible a través de internet en los celulares, en las tabletas y en las computadoras. Ese no es el camino. Pero a los pastores cristianos no hay quien los saque de su idea de que es preferible la pornografía a la educación integral en sexualidad en las escuelas.

Este país está envenenado del odio que han sembrado los grupos cristianos con el tema de la sexualidad y la cerrazón a que se conozcan y respeten los derechos de las mujeres. Por eso cuando se habla de equidad de género pierden los estribos, insultan, se lamentan y no ven otra cosa que demonios y aberraciones.

Las iglesias evangélicas y católicas han sido terriblemente estremecidas  por casos de abusos sexuales, en todas las direcciones. Algunos abusan de mujeres, de adolescentes y hasta de niñas. Otros abusan de niños, adolescentes y de hombres adultos. La consigna sigue siendo siempre la misma: “No se lo digas a nadie”. Y le agregan que Dios se ofende si alguien se entera de lo que el pastor, el sacerdote, el obispo, representantes de Dios, ha llegado a la tentación de reclamar “esos” favores.

Es la tragedia de la humanidad hoy día. Las revelaciones de los abusos sexuales surgen por doquier, en todos los países. Recientemente fue Polonia, antes fue Irlanda, Reino Unido, Francia, España, Estados Unidos, Chile, Roma, Colombia, México. En todas partes. Y las iglesias insisten en que no haya educación sexual.

El Estado Dominicano está obligado a tomar decisiones. Hay que educar a los jóvenes y adolescentes, a los estudiantes, en sexualidad. Para que pueden evitar los abusos, para que puedan prevenir los embarazos, para que eviten la violencia, rechacen los abusos, vengan de donde vengan. Es justo y necesario. De otro modo estamos destinados a ver nuestros hijos y nietos destruidos en la construcción y consolidación de su personalidad.

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